El arte de hacer territorio con el cuerpo
Hoy, al comenzar a reescribir este texto, me pregunto cuál es el impulso, el motivo que me lleva a buscar respuestas a esas preguntas que me inquietan, que me acercan a una idea que busco desarrollar: el arte de habitar. Con algunas certezas y muchas dudas aún sin resolver, pienso que quizás no encuentre respuestas definitivas, pero sí quiero quedarme con al menos una: la certeza de haberlo intentado, de haber habitado mis propias inquietudes, tal vez incluso mis respuestas, a través de la escritura. En esta inquietud escritural, no busco un texto cerrado, sino un gesto de hospitalidad: destejer un ovillo, llegar a su punta, abrir la caja negra —como dice César Aira, esa caja que guarda la utilidad oculta del arte— y, desde ahí, dejarme afectar por las preguntas que insisten. Solo pretendo asomarme, abrir una puerta hacia la idea de habitar… Esa inquietud que mueve mi cuerpo, que me invita a detenerme, a escuchar los susurros del mundo. ¿Cómo se construye un territorio? ¿Có...